Mi niña, prometo quererte y cuidarte
consentirte y arroparte por las noches.
Pero lo siento, no serás mi princesa.
No quiero que seas Cenicienta de nadie,
ni que seas una Bella durmiente
a la espera del príncipe azul,
No quiero que una bestia te maneje a su antojo
ni que un sargento te haga cambiar de ideales.
Quiero que seas una guerrera,
de esas que saben
luchar por lo que quieren.
Una mujer libre que no se dejará doblegar
por ningún pelele con
ínfulas de rey.
Quiero que trepes a los árboles
y te ensucies en los charcos.
Que descubras lo que el mundo puede ofrecerte
y no lo que la tele quiere que creas.
Prometo quererte y cuidarte, leerte cuentos
con finales tristes y felices.
Cuentos donde los protagonistas se revelan
al escritor y escriben su propia historia.
Prometo no llamarte princesa,
porque no espero que lo seas.
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